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El árbol (I)

Las últimas dos décadas han sido testigo del surgimiento de preocupaciones medio ambientales, sociales y económicas ligadas al cambio climático. La actulización y la adecuación de las ciudades a un desarrollo sostenible se ha convertido en algo fundamental para la evolución de las mismas. El incremento de espacios verdes está llamado a ser un elemento clave en el desarrollo de las ciudades y el árbol es uno de los elementos fundamentales de esta transformación.


El bosque urbano:

La noción de bosque urbano consiste en considerar como un todo los árboles que encontramos en la ciudad así como las plantaciones asociadas a los mismos. Cada árbol es importante en sí mismo, pero al mismo tiempo contribuye a una red de interacciones ecológicas.


Beneficios del árbol en la ciudad:

  • El árbol participa en la creación de ambientes diversos y cambiantes a medida que pasan las estaciones. Acompañan los elementos arquitectónicos y escenifican la ciudad. También son hitos geográficos, culturales y cronológicos.

  • Además de producir oxígeno, los árboles y otras plantas mejoran la calidad del aire que respiramos al actuar como un filtro de aire. De hecho, las hojas de los árboles logran capturar algunos contaminantes del aire muy presentes en nuestras ciudades, como el ozono, el dióxido de azufre, el nitrógeno y el carbono.

  • Los árboles, por la densidad de su follaje, forman una protección contra la contaminación acústica de la ciudad.

  • Los árboles son un soporte esencial para el desarrollo de la naturaleza en la ciudad. Ofrecen, albergan y cubren una diversidad de fauna y flora (hongos, aves, murciélagos, pequeños roedores, insectos ...), todo lo que hace posible mantener y mejorar la biodiversidad.

  • El árbol es un aliado indispensable para su papel como acondicionador de aire. Además del enfriamiento provisto por la sombra del follaje, existe el vapor de agua liberado por las hojas que humedece el aire. Estos dos fenómenos tienen el efecto de reducir significativamente la temperatura del aire en verano. Finalmente, los árboles promueven la circulación del aire y contribuyen así a la ventilación general de la ciudad. El árbol participa en la convivencia y, de hecho, fortalece el vínculo social que tanto necesita el ciudadano urbano. En un barrio, el diseño armonioso de espacios y plantaciones promueve el encuentro y el intercambio. Los lugares agradables, verdes y tranquilos son una fuente de actividades y de relajación. Además, debido a su longevidad, el árbol se convierte en un enlace transgeneracional y refleja el pasado como evolución contemporánea. Finalmente, numerosos estudios muestran que los árboles tienen efectos calmantes y promueven el bienestar de los habitantes de la ciudad.

  • Al interceptar parte de la lluvia, las hojas de los árboles ayudan a regular la llegada de agua al suelo. El recorrido del agua a lo largo de las ramas reduce el impacto de la lluvia y mejora la infiltración de agua en la tierra. En lugar de llegar directamente a la red de saneamiento, el agua de lluvia infiltrada puede ser movilizada en cualquier momento para satisfacer las necesidades del árbol, o la vegetación asociada al mismo.

  • La presencia del árbol da al lugar un carácter agradable y conservado, lo que puede incrementar el valor inmobiliario de ese lugar.

Historia del árbol en la ciudad

Antigüedad Los árboles son raros en la ciudad romana. Su presencia en un distrito indica el carácter residencial y próspero.

Edad Media La ciudad medieval se considera un espacio cerrado, en oposición al campo circundante y, por lo tanto, la presencia del árbol es muy limitada. A veces hay un solo tema para indicar el carácter altamente simbólico de un lugar, pero la mayoría de las veces los árboles permanecen confinados a una misión alimentaria en los jardines de los conventos y las casas de la nobleza.

Renacimiento Desde el Renacimiento, se comienzan a plantar árboles en la ciudad de forma masiva por motivos prácticos más que estéticos (reducción de la insalubridad, creación de reservas de madera). La moda del juego de "mall" (juego cercano al cricket que requiere un corredor plantado con árboles alineados) contribuye a esta evolución.

Siglo XVIII Este período ve la aparición de los árboles de alineación en relación con La planificación urbana y la creación de carreteras principales dentro de las ciudades (bulevares y patios). El árbol urbano se utiliza para estructurar y estandarizar los paisajes urbanos franceses.

Siglo XIX El uso del árbol está sistematizado en las operaciones de modernización urbana inspiradas en la acción de Baron Haussmann en París. El árbol urbano se convierte en la herramienta clave de un enfoque ornamental e higienista de la ciudad.

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